La historia completa de Hussain

Poco más de 50 años después de la muerte de Mahoma (el último profeta del Islam), el gobierno musulmán se hundía en la corrupción bajo el tirano Yazid, de la familia Ummayad.

Hussain, hijo de Alí y nieto de Mahoma, se opuso al malvado gobierno de Yazid. Mientras que Yazid era temido y odiado por su crueldad, Hussain era querido y respetado por la sociedad. Yazid se dio cuenta de ello y comprendió que si podía convencer a Hussain de que le apoyara, el pueblo también lo haría.

Hussain tenía que elegir. Apoyar al tirano y vivir una vida cómoda y llena de lujos, o negarse y probablemente ser asesinado por su decisión. ¿Qué debía hacer? ¿Qué haríamos usted o yo? Para Hussain no podía vivir su vida como partidario de la tiranía, y la elección para él era simple. Hussain se negó. Dijo: "Sólo deseo difundir los buenos valores y evitar el mal".

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El viaje

Hussain se vio obligado a emigrar bajo amenaza de violencia.

Al negarse a apoyar a Yazid, Hussain sabía que su vida corría peligro. Yazid no permitía que nadie se le opusiera, y adoptó la política de matar a los que no estaban de acuerdo con él. Preocupado por ello, Hussain decidió abandonar su ciudad natal, Medina, y llevar a su familia a La Meca.

Hussain esperaba que Yazid respetara la ciudad santa y no siguiera a Hussain y su familia. Sin embargo, Yazid no lo hizo. Obligado a abandonar La Meca, Hussain puso rumbo a Kufa. Una ciudad de Irak de la que había recibido cartas de apoyo. Yazid lo predijo y envió un enorme ejército para impedir que Hussain llegara a Kufa y obligarlo a ir a la ciudad desértica de Karbala.

Al llegar a Karbala, Hussain y sus 72 compañeros se vieron rodeados por las fuerzas de Yazid, que contaban con 30.000 hombres. A pesar de la enorme desventaja numérica y del limitado acceso al agua, Hussain se negó a rendirse. Yazid le dio a Hussain una última opción. Apoyar al gobierno o ser asesinado.

Tras recibir el último ultimátum de Yazid, Hussain se dio cuenta de que sería asesinado en cuestión de días.

Hussain reunió a sus compañeros y les instó a escapar. Les explicó que era a él a quien quería matar Yazid, y no a ellos. Una vez más, la abnegación de Hussain brilló. Al verse privado de agua en el caluroso desierto, instó a sus seguidores a salvarse.

A pesar de ello, los hombres de Hussain le fueron leales y se mantuvieron fieles a sus principios. A los pocos días, Yazid ordenó a su ejército que matara a Hussain y a sus compañeros. Cuando el polvo se asentó, Hussain y sus compañeros fueron asesinados. Las fuerzas de Yazid le prometieron en todo momento que podría salir libremente si decidía apoyar a Yazid, pero cada vez Hussain se negó y finalmente fue asesinado, manteniéndose firme en sus principios.

La última batalla

Hussain se mantuvo en sus principios e hizo un sacrificio desinteresado.

Un legado de esperanza

hussain salió victorioso gracias a su legado intemporal.

Tras su muerte, la familia de Hussain fue capturada. Su hermana, Zainab, asumió el liderazgo y pronunció un inspirador discurso en el palacio de Yazid, condenando sus acciones y su estilo de liderazgo.

Zainab fue una de las primeras en inspirarse en la postura de Hussain y sus principios. A pesar del sexismo existente en la sociedad de la época, se negó a callar y pidió cuentas a Yazid y a sus ministros por su papel en la decadencia moral de la sociedad.

El ejemplo de Hussain es que un solo hombre puede enfrentarse a un ejército y, al dar su vida, inspirar a los que le siguieron para derrocar a la abusiva dinastía omeya. Al igual que los que vivieron en el siglo VII se vieron inspirados por la postura de Hussain, hoy son millones los que rinden homenaje a Hussain por su postura y lloran su muerte. Personas de todo el mundo visitan la tumba de Hussain en Karbala para presentar sus respetos.

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